Es el documento notarial mediante el cual el propietario de un bien (normalmente un inmueble) concede a una tercera persona el derecho a poder adquirir ese bien a cambio de un precio acordado y dentro de un plazo determinado.
A través de la siguiente calculadora se ofrece al usuario/consumidor la posibilidad de conocer con gran exactitud los gastos que deberá afrontar a la hora de formalizar notarialmente la opción de compra sobre un inmueble. La presente calculadora tiene parametrizados tanto el arancel notarial y registral como la normativa autonómica vigente en función de la ubicación del inmueble objeto de la opción.
El derecho de opción de compra sobre un inmueble es un derecho real, de adquisición voluntaria, en virtud del cual, el propietario de un inmueble (que se denomina concedente), normalmente a cambio de una prima (es decir, de una cantidad económica), concede la facultad a un tercero (que se denomina optante), de adquirir dicho bien inmueble, en las condiciones que se pacten en el título de constitución de este derecho de opción.
Así pues, mediante este derecho, el propietario de un inmueble concede a un tercero, a cambio de una cantidad dineraria, la posibilidad de que este tercero, en un momento futuro, adquiera la propiedad de ese bien, pagando en ese momento la cantidad que se hubiere pactado al constituir el derecho de opción.
Como se puede observar pues, el elemento clave y definidor de este derecho es carácter voluntario o condicionado a la voluntad del optante, de modo que la transmisión de la propiedad sólo es una posibilidad hipotética que se producirá, o no, en función de lo que decida en el futuro este optante. En definitiva, el derecho de opción lo que concede, vulgarmente dicho, es la “posibilidad” de comprar un inmueble en el futuro, quedando en manos del optante que dicha posibilidad se convierta en “realidad” o, por el contrario, se descarte, de modo que la propiedad del bien permanezca en manos del concedente originario.
Para comprender la utilidad práctica de esta institución, se plantea el siguiente supuesto:
<ejemplo>La señora Regina, una acaudalada empresaria de Barcelona, vive en el piso 5-1º de un bloque de viviendas plurifamiliar situado en la ciudad Condal. Asimismo, la señora Regina tiene una hija, llamada Berta, que en la actualidad está viviendo en Londres por motivos profesionales.<ejemplo>
<ejemplo>La ilusión de Regina es que, en caso de que su hija vuelva a vivir a Barcelona para instalarse definitivamente, tenga la posibilidad de vivir en su mismo bloque, para así poder tener una convivencia estrecha.<ejemplo>
<ejemplo>A la vista de este deseo, la señora Regina puede optar por negociar con su vecino del piso 5-2º, esto es, los señores Joan y María, la constitución de un derecho real de opción de compra, en virtud del cual, a cambio de 50.000 euros que la señora Regina pagará a los señores Joan y María, estos le conceden la facultad de adquirir esta vivienda que les pertenece (recordemos, el 5-2º contiguo a la vivienda de la señora Regina), pactando en tal caso un precio de compra de 500.000 euros.<ejemplo>
<ejemplo>Así pues, mediante la constitución de este derecho real de opción de compra, la señora Regina se asegura la posibilidad de adquirir, en un futuro, el piso que ahora pertenece a los señores Juan y María, abonando a estos los 500.000 euros pactados, todo ello si finalmente, dentro de, imaginemos, uno, dos o tres años, su hija Berta vuelve a vivir a Barcelona, mientras que, por el contrario, si Berta se instala definitivamente en Londres, como para la señora Regina ya no tendrá sentido la operación, el derecho de opción no se ejercitará en el plazo pactado, tras lo cual, se extinguirá, con lo que la propiedad del piso seguirá en manos de los señores Juan y María.<ejemplo>
Como se acaba de indicar en la pregunta precedente, el derecho de opción de compra da la posibilidad al optante de, a cambio de una prima (normalmente), adquirir la propiedad de un bien inmueble en un momento futuro, si las condiciones personales, familiares o económicas de ese momento así lo aconsejan o, por el contrario, descartar su ejercicio, si es lo mejor para sus intereses, a la vista de las nuevas circunstancias concurrentes.
A la vista de lo indicado, como se puede apreciar, este instrumento es un recurso muy útil para cualquier persona que, por los motivos que fueren, desea asegurarse la posibilidad de adquirir, de forma preferente, un determinado inmueble, en un momento futuro, pero pactando ya en este momento presente las condiciones de esa compraventa hipotética.
Así pues, en la práctica, puede ser muy adecuado este recurso cuando, por ejemplo:
De conformidad con la normativa civil catalana (artículo 568-2 del Libro V del CCCat), los derechos reales de opción de compra que versen sobre un inmueble deberán constituirse en escritura pública y, asimismo, deberán inscribirse en el Registro de la Propiedad.
Asimismo, habrá que tener en cuenta que, de conformidad con la normativa hipotecaria (artículo 14 del Reglamento Hipotecario), para poder inscribir este derecho de opción de compra sobre un bien inmueble, en el título de constitución (es decir, en la escritura):
El ejercicio de los derechos de adquisición voluntaria comporta la adquisición del bien en la misma situación jurídica en que se hallaba en el momento de la constitución.
Asimismo, su ejercicio comporta además la extinción de los derechos incompatibles constituidos con posterioridad sobre el bien, si el derecho se había constituido con carácter real.
Por supuesto, es plenamente posible constituir un derecho de opción de compra sobre varios inmuebles (el clásico supuesto en el que un inversor constituye un derecho de opción de compra sobre varias viviendas que un promotor está construyendo).
En tal caso, no obstante, es necesario tener en cuenta que, en tal caso, en la escritura de constitución del derecho de opción será necesario indicar un precio individual para cada uno de los inmuebles, a los efectos de hacer posible el ejercicio de los derechos por separado.
No obstante, el Código Civil catalán establece que en estos casos también es posible constituir el derecho de opción señalando simplemente un precio global para todos los inmuebles (sin individualización del precio de compra de cada uno de los inmuebles que conforman la globalidad de activos pactados), en cuyo caso determinará que el ejercicio del derecho de opción sólo se puede llevar a cabo de forma conjunta, sobre todos los bienes.
Por supuesto, es posible constituir un derecho de opción sobre partes determinadas de un inmueble, o incluso sobre su edificabilidad. En estos casos, el precio de adquisición deberá fijarse teniendo en cuenta la medida superficial u otros parámetros o módulos determinados.
En efecto, es posible constituir un derecho de opción de compra a favor de varios optantes (por ejemplo, a favor de 3 hermanos). No obstante, dicho esto, el título de constitución deberá especificar la forma en la que debe o puede realizarse el ejercicio de dicho derecho (es decir, si se debe realizar conjuntamente por todos ellos, individualmente por cualquiera, etc.).
Y, en caso de no especificarse, si el derecho de adquisición se ha constituido a favor de varios titulares de forma proindivisa, este deberá ser ejercido conjuntamente por todos los titulares o por uno o varios de ellos por cesión de los demás.
De conformidad con la normativa civil catalana, el derecho de opción, al ser un “derecho de adquisición voluntaria”, se pueden constituirse por cualquier título, es decir, a través de título oneroso o gratuito.
Así pues, siendo lo normal que la constitución del derecho de opción se realice a cambio de la recepción de una prima, que cobrará el actual propietario que constituye ese derecho a favor del optante, no es menos cierto que también se puede llegar a constituir como un negocio gratuito en el que no medie prima a cambio.
<ejemplo>Así pues, por ejemplo, un padre puede constituir un derecho de opción de compra sobre una finca que le pertenece, a favor de su hijo, sin que medie contraprestación o prima alguna, sino simplemente a título de mera liberalidad dada su estrecha relación familiar y sentimental.<ejemplo>
Por regla general, la prima que se pacte como contraprestación para la constitución del derecho de opción no formará parte del precio que, en su caso, se abone por parte del optante, si finalmente decide ejercer el derecho de opción constituido.
En este sentido, establece el Código Civil catalán que “la prima pactada en la constitución del derecho se imputa solo al precio de adquisición si así se ha estipulado expresamente”.
<ejemplo>Así pues, por ejemplo, Juan constituye un derecho de opción de compra sobre una finca de su propiedad a favor de Toni, pactándose una prima de 20.000 euros y un precio de compra futuro de 300.000 euros, si no se dice nada al respecto, llegado el momento, si Toni decide ejercer el derecho de opción, para la adquisición del bien deberá abonar a Juan esos 300.000 euros pactados.<ejemplo>
<ejemplo>Por el contrario, si hubieren pactado expresamente que la prima formará parte del precio en caso de ejercicio del derecho de opción, en tal caso, Toni deberá abonar a Juan 280.000 euros (esto es, los 300.000 euros del precio de compra pactados, menos los 20.000 euros entregados en concepto de prima cuando se constituyó el derecho de opción).<ejemplo>
En todo caso, lo razonable y más habitual es que, efectivamente, la prima no forme parte del precio, sino que se constituya como elemento de retribución a favor del concedente, como contraprestación por el hecho de permitir la posibilidad de que el optante pueda adquirir esa propiedad, en el futuro, si lo considera oportuno.
De conformidad con la normativa civil catalana (artículo 568-6 del Libro V del Código Civil de Cataluña), el título de constitución del derecho de opción debe contener, como mínimo, los siguientes datos:
En efecto, lo normal es que se pacte un precio o contraprestación dineraria, de modo que, el optante, si decide ejercer la opción de compra y adquirir la propiedad del bien, abone al concedente la cantidad de dinero que se hubiere pactado (por ejemplo, 200.000 euros).
No obstante, el Código Civil catalán determina expresamente que la contraprestación puede tener carácter no dinerario, de modo que, en su caso, las partes pueden pactar que esta tenga una naturaleza distinta a dinero (por ejemplo, que el optante entregue a cambio una obra pictórica de su propiedad de gran valor económico).
La respuesta a esta pregunta sólo puede ser negativa, de modo que el derecho de opción no se puede ejercer sine die por parte del optante, sino que estará limitado al plazo que hubieren pactado las partes en la escritura de constitución y, en su defecto, a los plazos máximos que establece la ley.
De conformidad con la normativa civil catalana, el derecho de opción de compra podrá constituirse por un tiempo máximo de diez años, de modo que, transcurrido este plazo, si no se ha ejecutado por parte del optante, dicho derecho quedará extinguido y ya no tendrá derecho a ello.
Asimismo, en relación con el plazo de duración, es necesario tener en cuenta las siguientes cuestiones:
En efecto, los bienes sujetos a un derecho de opción son enajenables sin consentimiento de los optantes, y los adquirentes se subrogan en las obligaciones que, si procede, corresponden a los concedentes del derecho.
<ejemplo>Así pues, por ejemplo, si Juan constituye, sobre una vivienda que en la actualidad le pertenece, un derecho real de opción de compra a favor de Olga, y el mismo se inscribe en el Registro de la Propiedad, si posteriormente Juan vende esa finca a Tomás, con independencia de esta transmisión, Olga podrá ejercer su derecho de opción de compra, adquiriendo la propiedad de esta y extinguiendo así el derecho de Tomás.<ejemplo>
En efecto, el derecho de opción a favor del optante también se puede transmitir, con carácter general, salvo que se hayan constituido en consideración a su titular.
<ejemplo>Así pues, siguiendo el ejemplo anterior, Olga podrá vender su derecho de opción de compra a un tercero, por ejemplo, su amiga Débora.<ejemplo>
<ejemplo>No obstante, si este derecho a favor de Olga lo hubiere constituido su madre, a su favor, en atención a su relación familiar de madre – hija, Olga no lo podrá vender a su amiga.<ejemplo>
Los propietarios del inmueble sobre el que se constituye el derecho de opción estarán obligados a conservar con la diligencia debida el inmueble en cuestión sujeto al derecho de opción y, asimismo, responderán ante los optantes por el deterioro que dicho bien sufre por culpa o dolo.
Por su parte, los titulares del derecho de opción tienen la facultad de inspeccionar el bien que está sujeto al mismo para comprobar su estado de conservación.
De conformidad con la normativa civil catalana, las mejoras y accesiones introducidas por los propietarios del bien, introducidas con posterioridad a la constitución del derecho de opción, pertenecerán a los optantes, que no tendrán la obligación de pagar su importe.
<ejemplo>Así pues, si por ejemplo, Andrea posee una vivienda unifamiliar, y concede un derecho de opción de compra a favor de Paula, si posteriormente Andrea realiza unas obras para realizar una piscina en la finca, con un coste de 20.000 euros, cuando Paula ejerza el derecho de opción de compra y adquiera la vivienda (si ello sucede así finalmente), Andrea no tendrá derecho a reclamar importe alguno por esos 20.000 euros de más invertidos en la construcción de esa piscina.<ejemplo>
En relación con este aspecto, es necesario indicar que el Código Civil catalán establece que los titulares del derecho de opción, si los bienes que están sujetos al mismo se pierden totalmente por caso fortuito, fuerza mayor o hecho de una tercera persona, no pueden exigir la devolución de la prima satisfecha.
<ejemplo>Así pues, por ejemplo, recuperando una situación de actualidad en estos momentos, si se constituye un derecho de opción sobre una vivienda en la Garrotxa, y al entrar en erupción un volcán la destruye, el optante no tendrá derecho a reclamar que se le devuelva el importe que pagó como prima para constituir el derecho de opción, pues el concedente no tiene responsabilidad en la destrucción del bien.<ejemplo>
Por el contrario, si la pérdida total se origina por culpa o dolo de los concedentes del derecho o de los propietarios, estos deben devolver la prima pagada, sin perjuicio de la indemnización por los daños y perjuicios ocasionados.
<ejemplo>Así pues, si por el contrario, una vez constituido el derecho de opción sobre la finca, sus propietarios realizan una actividad ilegal en la misma (por ejemplo, la elaboración de material pirotécnico careciendo de las autorizaciones administrativas pertinentes) y la vivienda se incendia y destruye, al haberse causado el daño de forma negligente por parte del propietario concedente de la opción, el optante tendrá derecho a recuperar el dinero que pagó en su momento en concepto de prima, como contraprestación a la constitución del derecho de opción.<ejemplo>
Por su parte, si se tratare de una pérdida parcial, los optantes podrán elegir entre no ejercer su derecho o ejercerlo sobre la parte subsistente, en cuyo caso, deberán pagar la contraprestación proporcional.
En este caso, además, si la pérdida parcial se origina por culpa o dolo de los propietarios, estos deberán indemnizar a dichos titulares por daños y perjuicios y, según la elección de dichos titulares de la opción, deberán devolver la parte correspondiente de la prima.
Llegado el momento, si los optantes deciden ejecutar la opción de compra y, por lo tanto, adquirir la propiedad del bien, en primer lugar, claro está, deberán comunicar su voluntad al concedente. A tal efecto, el optante deberá notificar fehacientemente a los concedentes o propietarios el ejercicio del derecho de opción, en el domicilio que conste en el título de constitución, normalmente mediante un burofax, en el que se les citará un día y hora concretos para formalizar la compraventa pactada en su momento.
Llegado ese día, las partes comparecerán en la Notaría y firmarán la escritura de compraventa, tras lo cual, el optante pagará el precio que se pactó en su momento en el título de constitución de la opción, quedando entonces perfeccionada la operación de compraventa.
Posteriormente, para proteger su derecho, el optante, como nuevo propietario, deberá inscribir esta escritura de compraventa en el Registro de la Propiedad.
Si el optante ha notificado su voluntad de ejercer el derecho de opción y, llegado el día y hora señalado, el propietario no acude a la firma Notarial, el optante, para poder ejercer su derecho, si no se ha previsto la opción del ejercicio unilateral del derecho (como se verá en la pregunta posterior) deberá acudir a la vía judicial para poder satisfacer su pretensión.
En efecto, la normativa civil catalana permite un ejercicio unilateral del derecho de opción de compra, esto es, la posibilidad de que el optante, por sí solo, pueda ejercer la opción de compra y adquirir la propiedad del bien sin que sea necesario que el concedente o propietario del bien consienta el acto de transmisión (es decir, sin que sea necesario que este acuda a la Notaría a firmar la compraventa).
En este caso, como se indica, el optante podrá ejercer unilateralmente el derecho de opción inscrito siempre que se cumplan las siguientes condiciones:
De conformidad con el Código Civil catalán, el derecho de opción se extinguirá (además de por las causas generales que afectan a cualquier tipo de derecho real):
En efecto, el derecho de opción de compra está sujeto a tributación, en concreto al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales Onerosas y Actos Jurídicos Documentados, siendo el sujeto pasivo (es decir, la persona que pagará el impuesto) el optante, es decir, la persona que en su caso adquirirá la propiedad del inmueble si ejecuta la opción.
Partiendo de esta base, es necesario indicar que, en la práctica, la opción de compra puede estar sujeta a alguna de las dos modalidades de este impuesto, esto es, TPO o AJD, todo ello en función de la cualidad del concedente de la opción, es decir, del propietario del inmueble que concede la opción de compra al optante.
Por último, hay que indicar que, en relación con la base imponible (es decir, la cantidad sobre la cual se calculará el impuesto), deberá tomarse como referencia el valor más elevado entre el precio de la opción o prima o el 5% de la base imponible de la operación principal.
Los otorgantes deberán aportar DNI. En el caso de persona una extranjera, será necesario su pasaporte y su NIE correspondiente.
En el caso de que alguna de las partes fuere una sociedad, deberá aportarse asimismo copia de:
a) Escritura de constitución (y, en su caso, posteriores escrituras modificativas de la misma, como por ejemplo de cambio de denominación social, de domicilio social, etc.).
b) Escritura de nombramiento de cargos del representante de la sociedad (como por ejemplo la escritura en la que se nombre al administrador único de la compañía como tal).
c) Acta de manifestaciones de titularidad real (documento en el que se identifica a la persona física que, en su caso, ostenta más del 25% del capital social de la compañía).
En todo caso, asimismo la oficina notarial procederá a realizar una consulta telemática al Registro Mercantil para verificar que toda la información aportada es correcta y se halla actualizada y en vigor.
Copia auténtica de la escritura pública o documento público del que resulte la titularidad de la finca a la que se referirá la escritura (como, por ejemplo, escritura de compraventa, de donación, de aceptación de herencia, etc.).
Se recomienda al optante (futuro comprador) solicitar al Registro de la Propiedad correspondiente una nota simple registral para cerciorarse de la identidad de los propietarios del inmueble, así como de sus características y, en su caso, de las cargas que éste pudiera presentar. Si el optante no la solicita, la Notaría lo hará igualmente el día de la firma, para acreditar que la persona que conceder la opción sobre la vivienda es realmente el propietario de la misma.
El día de la firma de la operación deberá aportarse al notario copia del cheque bancario con el que se formalizará el pago o, en su caso, justificante bancario de la transferencia a través de la cual se realice el pago de la prima de opción. Si se hubieran hecho pagos de forma anticipada será necesario también aportar los justificantes de los mismos.